La subversión de Angela Carter
Si crees —como yo— en las señales del universo, valoras la materialidad de los libros y, como cereza del pastel, tienes una afición especial por leer a mujeres autoras; seguro me vas a entender.
Había comprado “Quemar las naves – Los cuentos completos” de Angela Carter hacía un par de años. Lo tenía en mi librero. Cada tanto caía en cuenta de él. No es poca cosa: 704 páginas. Lo guardaba tal cual lo compré, envuelto en Vinifan. Sí, tengo este TOC lector: si el libro viene con envoltorio, no se lo retiro hasta que decido leerlo.
Recuerdo que, al ver la portada, resolví comprarlo al instante. Una pareja de animales antropomorfos vestidos como aristócratas. Del lado izquierdo, una loba con un atuendo rosa escotado; en su elevado tocado, del mismo color, encalla un navío de velas. Al otro extremo, un elegante león cubierto con un abrigo de lana en un tono grisáceo y en su frondosa melena se posa un sombrero de copa. Un traje digno de los caballeros más sofisticados de la época victoriana. Ambos personajes, tomados de las manos —¿o garras?— con una perturbadora sonrisa, se disponen a bailar. Entre ellos, una rosa roja florece. Y una especie de guirnalda con espinas enmarca la imagen. Con una ilustración tan teatral, imposible evadir la compra.
Encantada con la portada, pero sin retirar el envoltorio, otros libros se sumaron al estante. Hace poco más de un año, durante junio del 2025, entre llamadas y correos electrónicos, una rápida husmeada en Instagram me alertó de un encuentro para leer el libro de Angela Carter.
¡Señal del universo!
Conocía Placeres Compulsivos, la acogedora librería de Barranco, pero nunca había participado de los grupos de lectura. Me anoté e inmediatamente Vero me hizo sentir bienvenida. La consigna: juntarnos una vez al mes durante el resto del año para leer los cuentos de Angela Carter recopilados en Quemar las naves.
Quizá de niña te leían cuentos de hadas. Quizá, al escucharlos, te imaginabas vestida como la princesa. Quizá, por las noches, soñabas que un príncipe encantado llegaba a rescatarte. O quizá te preguntabas: ¿por qué todas las princesas se comportan igual? ¿Por qué parece que solo los príncipes disfrutan de las grandes aventuras?
En los cuentos de hadas tradicionales se repiten estructuras básicas y patrones narrativos que se presentan como modelos de conducta para las futuras generaciones. Angela Carter, estudiosa de los cuentos, al reinterpretar relatos como La Caperucita Roja, La Bella y La Bestia, Barba Azul y tantos otros, no solo transgrede estos cánones, sino que cambia las dinámicas de poder. La atención ya no se centra en el lobo o la bestia, sino que redirige nuestra mirada hacia la figura de las mujeres. Les devuelve la voz, las libera de la pasividad y las invita a que se conviertan en arquitectas de su propio destino.
Descubrir los relatos de una autora como Angela Carter, que borra los límites entre lo real y lo fantástico, es una experiencia tremendamente enriquecedora. Y, además, hacerlo acompañada de un grupo de mujeres de diversas edades, costumbres, profesiones o personalidades, pero todas prestas a reimaginar las historias con las que crecieron y a descubrir nuevas maneras de entenderse a sí mismas, alienta a pensar que, quizá, quienes ahora son niñas de adultas puedan disfrutar siempre de su voz, de su libertad y convertirse en protagonistas de sus propios cuentos.
Brissy Vibeke
Información y enlaces de interés:
«Mi intención no era hacer "versiones" ni —como decía horriblemente la edición estadounidense del libro— "cuentos de hadas para adultos", sino extraer el contenido latente de las historias tradicionales.»
— Angela Carter
https://placerescompulsivos.pe/products/quemar-las-naves-angela-carter?_pos=2&_sid=e665dedb1&_ss=r
estefanía
nunca había escuchado sobre Angela Carter hasta cruzarme con este texto, y honestamente ha sido un gran teaser como para despertarme el interés de indagar un poco más sobre la autora y, quizás, adentrarme en su aventura de Quemar las naves. gracias, Brissy!