Tantas cosas por compartir, a partir de nuestras lecturas. Los libros que nos gustaron, los que nos conmovieron o interpelaron. Las ideas y las reflexiones que nos suscitaron. Las charlas que sostuvimos luego de leerlos. ¡Tanto por compartir!

Este espacio colaborativo existe para recibir textos que nacen de las ganas que tenemos por compartir lo leído. Por reflexionar a partir de ello. ¡Aquí les esperamos!

Escritos:

Reciente  Ahora que estrenaron Mis muertos tristes, la adaptación de relatos de la escritora argentina Mariana Enríquez. Ahora que es octubre y el terror envuelve el ambiente con calaveras. vampiros y brujas por doquier.  Ahora, quiero compartir una dosis de terror femenino.


Recientemente se estrenó La Odisea, y en los almuerzos del trabajo, entre clase y clase o en alguna reunión, cuando todo el mundo empieza a hablar sobre la película, por ahí se cuela: “No hagan spoiler”.


Llega agosto. Promedia agosto. Se va agosto. El mes dedicado al primer emperador romano, César Augusto. Augustus: majestuoso, sagrado. Y no ha hecho frío por aquí, sobre el Pacífico. Un agosto calcinante en algunos países de Europa. Empezó agosto y habré de recordar cumpleaños, efemérides y rituales...


Si crees —como yo— en las señales del universo, valoras la materialidad de los libros y, como cereza del pastel, tienes una afición especial por leer a mujeres autoras; seguro me vas a entender.


Ayer fuimos a ver Blackbird, obra de teatro escrita por David Harrower y presentada en el Teatro de Lucía bajo la dirección de Mikhail Page, con las actuaciones de Sergio Paris, Tania López y Lía Lee.


Hace unos años, en plena pandemia, una muy querida amiga –nacida millennial, obvio– me recomendó comprar un Kindle. Al principio, la novedad, el formato, el poder acceder a prácticamente cualquier libro en el momento, me hizo creyente.


Así comienza uno de los poemas más conocidos del griego Konstantinos Kavafis (1863-1933): Camino a Ítaca. El poema enuncia un deseo a contramano del mandato de la época actual.


                      Llegó hasta mí, de esa manera misteriosa en que llegan las cosas buenas, una antología de poesía italiana contemporánea. Su título, esa puerta de entrada a lo nuevo tantas veces franqueada, apenas deja ver que se trata de catorce poetas. 


                        Antes de tiktok e Instagram, antes del mismísimo Internet, antes de la televisión y la radio, cuando el teléfono daba sus primeros timbres, las mujeres encontraron en las cartas y las tertulias el telar que las unía.


                          Ayer volvió a pasar. Ayer volví a ser testigo de cómo el tiempo no es lineal. Podría decir circular, si es que algo se cerrara alguna vez, pero quién sabe, si nada es para siempre.


                          Abril quedó atrás, y con él dos fechas conmemorativas que, para quienes disfrutamos de la lectura, hacen de ese mes uno especial. 


                          Ana tiene 14 ó 15 años. Toma un libro de la pequeña biblioteca de su escuela. Lo devora. Lo atesora. Resalta frases, las copia en cuadernos o en tiritas de papel que pega en su habitación.