Que no nos roben el mes de abril

Abril quedó atrás, y con él dos fechas conmemorativas que, para quienes disfrutamos de la lectura, hacen de ese mes uno especial. Las celebraciones comenzaron con el Día Internacional del Libro Infantil y Juvenil (2 de abril). Luego, ya por el último tercio del mes, continuaron con el Día Mundial del Libro y del Derecho de Autor (23 de abril), que tuvo mayor relevancia. La primera fecha da crédito a Hans Christian Andersen, reconocido autor danés, cuyas historias se mantienen vigentes, despertando la imaginación de generaciones enteras. La segunda se debe a una cuestionada coincidencia, digna de los mejores relatos: en esa fecha fallecieron Cervantes, Shakespeare y el Inca Garcilaso de la Vega. 

En retrospectiva, y mientras mayo avanza, al mirar fuera de las fronteras lectoras surgen algunas inquietudes: ¿son importantes estas fechas en un mundo tan caótico como en el que habitamos? En un país que iniciará un nuevo gobierno en pocas semanas, ¿quiénes se acuerdan de ellas?

El 70 % de la población laboralmente activa de nuestro país se desempeña de manera informal. La subsistencia diaria, que implica alimentación, abrigo, vivienda y salud, ocupa la mayor parte de su atención. La cultura, y específicamente la lectura, no son prioridad. Y, sin embargo, dentro de este panorama desolador, existen iniciativas que apuestan por incentivar la lectura en esa dirección. Ferias, intercambios de libros, maratones lectoras, clubes de lectura, coordinados por bibliotecas comunales, docentes, mediadores, librerías independientes, se organizan cada mes. Tal vez no llenen titulares o portadas, ni tengan la acogida de programas de entretenimiento; pero son valoradas por quienes acuden a ellas. Su importancia radica en mantener vigente la memoria, la imaginación, desarrollar un pensamiento crítico, tender puentes y crear espacios seguros y de refugio, incluso en medio de la incertidumbre en la que vivimos. 

Sin embargo, muchas de estas iniciativas se diluyen como una cucharada de azúcar en un litro de agua, porque sin políticas públicas estos esfuerzos difícilmente serán sostenibles en el tiempo.  

No basta con conmemorar fechas alusivas, es necesario sostener y promover. Evaluemos nuestro rol como lectores. Leer es un acto de resistencia, sobre todo, cuando leemos en comunidad.

Brissy Vibeke, mayo 2026.


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